Los alimentos modificados
genéticamente suscitan muchas dudas, incluso muchas cuestiones
éticas sobre las cuales todos nos debemos pronunciar.
La ética tiene que ver con aquello que podemos y aquello
que debemos hacer. Tiene que ver con la diferencia entre el
bien y el mal: lo correcto y lo incorrecto. Como consumidor,
tú debes decidir lo que es realmente ético.
Veamos algunos ejemplos de cuestiones éticas en torno
al debate sobre la ingeniería genética.
¿Están jugando los científicos a ser
Dios o meramente están apoyando una evolución
natural?
Cuando efectuamos modificaciones genéticas, alteramos
las características de los animales o de las plantas,
retirando genes de una planta o de un animal y colocándolos
en otra planta o animal. O también, retirando las características
indeseables de la planta o del animal.
Utilizando la tecnología genética, una característica
de un narciso podrá, por ejemplo, ser transferida a
una planta de arroz, con la finalidad de cultivar arroz con
un elevado grado de vitamina A. Un narciso y una planta de
arroz nunca se polinizarán una a la otra ni permutarán
genes espontáneamente.
Es igualmente posible transferir características de
un animal a una planta, que es algo que tampoco ocurre por
sí solo en la naturaleza.
Los más escépticos podrían preguntarse:
- ¿No estarán jugando a ser Dios los científicos
al intentar cambiar las características de una planta?
- ¿És conveniente alterar las características
inherentes?
- ¿És correcto permitir alteraciones que no
pueden ocurrir naturalmente?
- ¿Pueden los científicos permitirse el lujo
de interferir en miles de millones de años de evolución
natural? ¿Y es correcto permitirles que interfieran
en el orden natural de la naturaleza?
Los defensores podrían, por otro lado, preguntarse:
- Si la modificación genética de los alimentos
es antinatural, ¿no serán los demás
elementos de la agricultura antinaturales? Las vacas producen
hoy mucha más leche que antiguamente, los pollos
crecen más deprisa y las gallinas ponen más
huevos que sus antecesoras.
- ¿Existe alguna diferencia entre la modificación
genética de los alimentos y las alteraciones no genéticas
permitidas en los cultivos y en el ganado a lo largo de
la historia de la agricultura? Originariamente, el maíz
era un vegetal del tamaño de un dedo. Hoy las mazorcas
son más grandes que la mano de un hombre. Una alteración
conseguida, pura y simplemente, a través del desarrollo
agrícola.
- ¿No es la modificación genética simplemente
una extensión del desarrollo, que ha venido ocurriendo
a lo largo de millones de años para que tengamos
productos de calidad?
¿Los alimentos modificados genéticamente
son peligrosos o las personas simplemente se sienten recelosas
ante algo nuevo?
No conocemos los riesgos que comporta la modificación
genética de los alimentos.
Tal vez, a largo plazo, la modificación genética
de los alimentos pueda llegar a ser la causa de alteraciones
indeseables o directamente peligrosas. La naturaleza podría
quedar estandarizada. Las personas podrían enfermar
o quedar estériles. No lo sabemos seguro.
Por otro lado, la invención del teléfono no
trajo las consecuencias indeseables que los escépticos
predecían, es decir, que el teléfono aislase
a las personas y evitase la necesidad de encontrarse con los
amigos y familiares. Por el contrario, hoy mucha gente diría
que el teléfono une más a las personas. Por
tanto, tal vez los seres humanos sientan aprensión,
por naturaleza, a las nuevas tecnologías.
Los escépticos podrían preguntarse:
- ¿Sabemos lo suficiente para poder consumir con
seguridad alimentos modificados genéticamente? ¿Cuál
es el grado de seguridad en el cálculo de los riesgos
que hacen los científicos de los alimentos modificados
genéticamente?
- ¿Nos atreveremos a correr el riesgo de utilizar
la modificación genética de los alimentos
sin conocer sus efectos a largo plazo?
- ¿Es justo comparar la modificación genética
de los alimentos con un descubrimiento como el teléfono?
¡Los teléfonos no tienen hijos!
- ¿Nos atreveremos a correr el riesgo de exponer
el ambiente a plantas genéticamente modificadas?
Si se descubre que son nocivas, no podremos hacer nada.
Y los daños pueden propagarse si las plantas se multiplican.
- Los alimentos modificados genéticamente ¿son
realmente necesarios? ¿Existen razones para aceptar
un riesgo para la salud y para el ambiente, si nosotros
podemos pasar sin los alimentos modificados genéticamente?
Los defensores podrían, por otro lado, preguntarse:
- ¿Los alimentos modificados genéticamente
no son simplemente una parte natural del desarrollo del
hombre? ¿Quién podría imaginar hoy
el mundo sin teléfonos?
- ¿Podremos permitirnos decir no a la tecnología,
que puede reducir el uso de productos antiplagas y proporcionar
alimentos más saludables, simplemente porque somos
naturalmente aprensivos?
- ¿Es realmente posible prever el riesgo en un mundo
en constante cambio?
- ¿Es razonable aceptar un grado de riesgo si los
beneficios son suficientemente grandes? ¿No será
esto un juego asociado a cualquier tipo de desarrollo?
¿Deberíamos tener siempre el derecho de
escoger lo que comemos?
En Europa, si un alimento contiene material genéticamente
modificado, tendrá que especificarse en el respectivo
envase que se trata de un alimento genéticamente modificado.
Los alimentos que contengan involuntariamente menos del 1%
de material modificado genéticamente no necesitan etiquetaje.
Esto mismo es válido para los alimentos producidos
a partir de plantas modificadas genéticamente pero
que no contengan material modificado genéticamente.
La leche y los productos animales, derivados de animales
alimentados con productos genéticamente modificados,
no necesitan etiquetaje. En otras palabras, un producto alimenticio
puede ser producido con la ayuda de modificación genética
sin que el consumidor sea informado de ello en el envase.
Los escépticos podrían preguntarse:
- ¿Es correcto asumir que el azúcar extraído
de remolachas modificadas genéticamente y el aceite
extraído de semillas de colza modificada genéticamente
no necesiten ser etiquetados?
- ¿Y que la carne y la leche de los animales alimentados
con piensos modificados genéticamente no tengan que
ser etiquetados?
- ¿La cuestión importante no será asegurar
que, en los casos en los que se haya producido modificación
genética, los consumidores sean advertidos para que
puedan evitar estos productos?
- ¿No debería el consumidor poder verificar
en todos los alimentos si éstos se producen recurriendo
a la modificación genética?
Por otro lado, los defensores podrían preguntarse:
- ¿Si el azúcar extraído de una remolacha
modificada genéticamente es idéntico a todos
los otros azúcares, no será indiferente para
el consumidor si el azúcar está o no producido
con la ayuda de la ingeniería genética?
- ¿Para que una etiqueta sirva para algo, no debería
permitirnos discernir la diferencia entre los productos?
- ¿No estaremos aquí ante un debate totalmente
diferente? Un debate sobre cómo producimos hoy nuestros
alimentos y cómo queremos que estos se produzcan
en el futuro. ¿Es, por ejemplo, razonable que muchos
alimentos sean bombardeados con productos químicos
cancerígenos y alergénicos?
¿A quién pertenecen los genes?
Generalmente, son las grandes multinacionales las que
financian el desarrollo de productos modificados genéticamente.
Cuando una empresa desarrolla un nuevo producto, es normal
que patente el producto. Esto podría significar que
un agricultor que haya adquirido semillas modificadas genéticamente
no pueda cultivar semillas para sembrar en los siguientes
años sin tener que pagar.
Las normas de las patentes varían de un país
a otro. En Europa se aplica el llamado "privilegio del
agricultor", lo que significa que el agricultor podrá
sembrar semillas modificadas genéticamente que él
mismo haya cultivado. Pero la semilla sólo puede ser
utilizada en su propio terreno.
Las empresas podrán asegurar sus rendimientos provenientes
de las plantas modificadas genéticamente utilizando
la llamada tecnología Terminator. En este caso, las
plantas son modificadas genéticamente de forma que
las respectivas semillas sean estériles. Esto significa
que no es posible continuar propagando la planta modificada
genéticamente. Pero significa también que los
agricultores están obligados a comprar anualmente nuevas
semillas.
Los escépticos podrían preguntarse:
- ¿Es justo que las empresas patenten plantas modificadas
genéticamente y detengan los derechos sobre ellas?
- ¿Es aceptable que las empresas cada vez puedan
controlar más los genes, los procesos y los productos
químicos? Por ejemplo, ¿es posible que una
empresa desarrolle un producto antiplagas y un cultivo genéticamente
modificado capaz de resistir a ese producto antiplagas?
- ¿No será la riqueza biológica de
la tierra herencia y propiedad de toda la humanidad?
- ¿Es justo que la tecnología Terminator fuerce
a los agricultores pobres a adquirir todos los años
nuevas semillas, pudiendo obtener las suyas de forma completamente
gratuita?
- ¿Es justo que las grandes empresas tengan poder
y control sobre nuestra cadena alimentaria, desde el cultivo
hasta la mesa?
- ¿Las multinacionales no estarán simplemente
agrandando el foso existente entre los ricos de occidente
y los pobres de los países en vías de desarrollo?
Por otro lado, los defensores podrían preguntarse:
- ¿Quién dijo que debemos sentir recelo ante
las patentes de las empresas? Si el precio impuesto a los
agricultores pobres es muy alto, las grandes empresas pura
y simplemente no conseguirán vender sus semillas.
- ¿Es justo negar una tecnología capaz de
proporcionarnos nuevos y valiosos descubrimientos?
- ¿No es razonable que las empresas cubran los gastos
de desarrollo de la modificación genética
con derechos de patente?
- ¿Correremos el riesgo de que las empresas no inviertan
dinero en el desarrollo de alimentos modificados genéticamente
mejores y más baratos?
- ¿No es razonable utilizar tecnología Terminator
para evitar la diseminación de plantas modificadas
genéticamente a los terrenos circundantes y a la
naturaleza?
- ¿Es tan importante saber quién produce los
alimentos, si éstos son mejores y más baratos?
¿Pueden los países ricos negarse a salvar
a los pobres de morir de hambre?
La mayor parte de la investigación sobre los alimentos
modificados genéticamente transcurre en los países
más ricos. Pero algunos de los productos se desarrollan
para beneficiar a los países pobres y en vías
de desarrollo.
El arroz modificado genéticamente con un suplemento
de vitamina A puede ayudar a muchos pobres que, de otro modo,
podrían quedar ciegos o morir de carencias vitamínicas.
El maíz modificado genéticamente puede ser cultivado
en zonas desérticas, lo que podría dar a los
agricultores pobres una mayor seguridad en una cosecha que
no falla.
Los escépticos podrían preguntarse:
- ¿Es justo que occidente desarrolle productos para
que los países en vías de desarrollo se creen
dependencias?
- Una distribución más justa de los alimentos
existentes en el mundo y una dieta más variada en
los países en vías de desarrollo ¿no
sería una solución mejor?
- Las promesas de salvar a las poblaciones hambrientas del
mundo ¿no serán simplemente un truco más
de las empresas de biotecnología? Un truco para convencer
a los escépticos de que la tecnología genética
tiene sus ventajas.
Por otro lado, los defensores podrían preguntarse:
- ¿Es justo que nosotros, en el mundo occidental,
nos distanciemos de una tecnología que podría
salvar del hambre a las personas pobres de los países
en vías de desarrollo?
- ¿Podemos permitirnos decir no a los cultivos modificados
genéticamente, si éstos ayudan a los agricultores
pobres a obtener una mejor cosecha? Por ejemplo, con cultivos
capaces de soportar períodos de sequía.
- ¿No deberíamos estar agradecidos por la
existencia de arroz modificado genéticamente con
nutrientes suplementarios capaces de prevenir la enfermedad
y la ceguera?
- ¿Podemos permitirnos nosotros, en el mundo occidental,
decir no en nombre de los pobres?
¿Estaremos jugando a la ruleta rusa con el ambiente
cuando hacemos alguna modificación genética?
La modificación genética podrá proporcionarnos
plantas y animales con muchas características diferentes.
Por ejemplo, se desarrolló un tipo de maíz
capaz de producir insecticida. Esta característica
significa que el agricultor ya no necesita pulverizar con
un insecticida que afectaría al medio ambiente. Al
evitar el uso de pesticidas, el agricultor evita contaminar
el ambiente.
Pero el veneno del maíz también podría
afectar a otros animales además de los nocivos. De
este modo, animales inofensivos o atractivas mariposas se
arriesgan a perder su alimento o incluso a extinguirse.
Los escépticos podrían preguntarse:
- ¿Podemos aceptar el riesgo de que las características
transferidas se traspasen a las plantas salvajes?
- ¿Podemos correr el riesgo de desconocer las consecuencias
de la diseminación de estas características
a la naturaleza?
- ¿Y si una planta genéticamente modificada
se reproduce como los conejos que fueron llevados a Australia?
Los conejos causaron enormes alteraciones en la cadena alimentaria.
Tal como la pata-de-oso gigante del Cáucaso que invadió
descontroladamente Europa sofocando otras especies vegetales.
- ¿No estará el desarrollo avanzando en una
dirección incierta cuando producimos plantas modificadas
genéticamente capaces de resistir a los plaguicidas?
¿No sería preferible que trabajásemos
para intentar eliminar completamente los venenos?
Por otro lado, los defensores podrían preguntarse:
- ¿Podemos permitirnos decir no a las plantas modificadas
genéticamente capaces de reducir el uso de productos
tóxicos antiplagas?
- Con los impactos existentes sobre nuestro ambiente, ¿no
deberíamos estar agradecidos por tener una tecnología
que hace posible su protección?
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