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Hoy en día, durante la FIV, es posible escoger
el sexo de un embrión recurriendo a las técnicas
de reproducción avanzadas. Los médicos
pueden hacerlo utilizando uno de los dos métodos.
El primero, consiste en la selección de una muestra
de esperma del padre y fertilizar así el óvulo
con un espermatozoide "femenino", o bien "masculino".
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Cromosomas
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El segundo método es el PGD, que es utilizado
para filtrar los embriones que podrían sufrir dolencias
genéticas.
El PGD es efectuado durante la FIV, en la que
un espermatozoide fecunda un óvulo en un tubo de ensayo
en el laboratorio. Se espera, unos días, que el óvulo
fecundado crezca y entonces se le extrae una célula
que es examinada para conocer el sexo del embrión y
para ver si existen genes malformados. Un hecho sorprendente
es que no existen indicios de que el rejuvenecimiento de una
célula afecte al desarrollo del embrión.
Congelar embriones
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La determinación del
sexo del bebé puede ser útil debido a que
determinadas enfermedades genéticas, como
la hemofilia y la Distrofia muscular de Duchenne, sólo
se desarrollan en el sexo masculino. En caso de que los
padres del niño tengan antepasados con enfermedades
relacionadas con el sexo masculino, podrán ser
rechazados los embriones del sexo masculino con malformaciones. |
Los médicos pueden, en este caso, elegir un embrión
sano del sexo femenino sin el gen malformado e implantarlo
en el útero de la madre, para que ésta pueda
tener un bebé sano.
En la mayoría de los países, la elección
del sexo sólo es permitida con el fin de evitar enfermedades
relacionadas con un determinado sexo. En Gran Bretaña,
es ilegal la elección del sexo de un bebé
sólo porque a los padres les gustaría tener
un niño o una niña.
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