Los científicos han conseguido también identificar y modificar los genes necesarios para alargar la vida de la levadura, gusanos, ratones y moscas de la fruta. Todavía no se ha probado que esta prolongación de la vida o este retraso del envejecimiento en animales vaya realmente a prosperar: las teorías evolucionistas predicen que la longevidad podría tener un precio. Muchos de esos mutantes se quedan estériles.






