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¿Cómo se puede impedir la transmisión del virus?

Como, para tomar todas las precauciones posibles para evitar la transmisión de madre a hijo, el médico y la madre necesitan saber si existe infección de VIH en la mujer, el primer paso es una prueba del VIH.

Si una mujer VIH positiva quiere tener un hijo, debe hablar con su médico de todos los detalles. Deben ser tomados en cuenta muchos factores (por ejemplo el estado general de salud de la mujer, la cantidad de linfocitos t y la carga viral en su sangre, y también sus circunstancias personales) y aproximadamente 1/3 de las parejas que pensaban tener un hijo siendo la madre VIH positiva, decidieron no hacerlo después de la consulta.

El estado de salud de la madre durante el embarazo, el riesgo que supone el tratamiento con fármacos antiretrovirales para el niño, y por otro lado, el uso de estos fármacos para prevenir la transmisión del virus al niño deben ser sopesados con cuidado por los futuros padres.

Normalmente, la madre VIH positiva será tratada con fármacos antiretrovirales, al menos en los tres últimos meses de embarazo. Si la paciente no ha estado bajo terapia del VIH durante mucho tiempo y su estado de salud lo permite, muchos doctores esperarán hasta la 32ª semana. Si la madre está tomando fármacos antiretrovirales desde hace tiempo, pero se encuentra en unas condiciones de salud estables y buenas, es posible que los médicos hagan una pausa en la terapia durante los tres primeros meses de embarazo (hasta que el feto se haya desarrollado).

Como la carga viral (es decir el número de virus en la sangre) de la madre se ha convertido en indicador de la probabilidad de transmisión de madre a hijo durante el embarazo, ésta es observada detenidamente. Durante el parto, en la mayoría de los casos se le suministra por vía intravenosa a la madre un fármaco llamado AZT. Una planeada sección-C aplicada rápidamente antes del momento de romper aguas, puede prevenir que el niño se exponga a la sangre y a las secreciones maternas, lo que reduce significativamente el riesgo de transmisión durante el parto.

El recién nacido es normalmente tratado con AZT directamente después del nacimiento y durante los primeros 4-6 meses de su vida. Como el virus puede ser transmitido a través de la leche materna, el médico recomienda no amamantar al niño.


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