Sin embargo, es posible
modificar los genes malformados presentes en las células
de un niño ya crecido o de un adulto para curar
enfermedades como la fibrosis cística. Este
método se denomina
terapia genética
con células corporales. Recientemente,
los terapeutas de genes consiguieron curar a un niño
de un estado
genético que ponía
su vida en peligro, impidiéndole desarrollar
su sistema inmunitario. El niño padecía
una enfermedad denominada inmunodeficiencia combinada
grave (SCID), provocada por un único gen malformado.